No para saciar tu apetito has vuelto por esta carne, 

sino para reforzar la costumbre de tomarme, indefensa y confiada.

Criatura acorralada, te  espero en el habitual
sitio de la emboscada

Si te alejas de la jauría,

es para disfrutar de mis entrañas sin la disputa de otra bestia.

y, mientras muerdes mis muslos y sofocas mi cuello,

te hago mi presa, ahogo tu aullido con mi aullido

y te condeno a volver por esta carne que es tu perdición,

animal cautivo.

Desde ahora,

Hay un ilimitado paraíso en el cuadro de mi ventana