Hay un ilimitado paraíso

en el cuadro de mi ventana.

El día llega a su fin. El sol baja en el horizonte.

Se refugia detrás de las rojizas nubes. Anaranjadas.

Las olas salpican suaves

y una fresca brisa golpea los rostros. El del hombre.

El de color. El del negro que llegó de lejos.

Le aburre el sueño. Le posee. Y sueña con su madre. Su amada.

Ríen. Siente las lágrimas y no quiere despertar

Están todos vivos. Sobrevivieron en el naufragio

de la patera. Están vivos en el fondo del mar.

Festejan la navidad.