Hay un ilimitado paraíso

en el cuadro de mi ventana

y de allí salen, a los cuatro puntos

senderos que invitan a mis pisadas.

Al oeste el verdor resplandece

en el este el mar aguarda

al sur otro continente

hacia el norte, las montañas.

Y me pregunto cómo en otros idiomas

llamarán a los valles y atalayas

a las sierras y ríos que amo

a los paisajes que dejan sin palabras.

En mi castellano lo llaman terruño

en mi corazón lo llamo España.