Miro tus pasos de niña

quebrarse sobre la blanda arena

de una fúnebre playa de astros

viejos de tanto cargar la noche

ataviada de párpados vidriosos.

Hay un ilimitado paraíso

en el cuadro de mi ventana

que vuelve a quebrarse 

bajo el paso de tu blando peso

que se pierde entre las sombras

de un búho de sábana

que se quiebra al estrellarse

contra un sendero de sueños

descarapelados bajo el peso de nuestro paso.