Las verdes paredes selladas

me sumergen en rasgos casi efímeros

me absorbe el no sonido del grito

cauteloso cosmos cosmopolita costeño cosquilleante

cúmulo cosificado circular crepitante colectivo

hay un ilimitado paraíso en el cuadro de mi ventana

tengo unos segundos de espera mientras reposa el té de ortiga

flor amarilla aléjame de la hora

cada estigma ansioso del encuentro

conmigo

me dirige hacia donde ese haz de luz oscura

consigue compartir cambios con la cura circunscrita

camina coherente cigoto consciente

combate la censurada marea