Sitibundo me hallo entre tramo y tramo,
sé que de amor me lleno dulcemente,
y en voz a borbotones me derramo
observando empapado la corriente.

De cuatrocientos días de reclamo,
solo uno grabo en esta piel consciente,
y es que con aquel corazón engramo
cabeza, cáñamo, lino y simiente.

Ante el delta del mar llego del páramo,
me tiritan pies, labios, cuerpo y frente,
de salitre construyo grano a gramo
conformando entera mi piel algente.