No me es posible apreciarte serenamente;
sé que de amor me lleno dulcemente,
y en voz a borbotones me derramo,
buscando que cómplices tus oidos
recojan el sonido de mis versos,
cuando tu atención reclamo.
Si me niegas,
entendere que en otros brazos
se mecen mis sueños más ignotos.
Mas, discutire al destino tal desaire,
negando en sostenido clamor,
que el retiro sea mi sustento.
Empapare de razones y sonetos
todo aquello, que sea impedimentos.