Sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo,
cuando de tu lado, amor, yo me escapo.
El odio sincero que te profeso
en amor torna cuando me alejo,
y a gritos proclamo: ¡ya no te quiero!.

La bilis de mi cuerpo se vacía
cuando evacuo tu dulce letanía,
en el celestial edén de la lejanía.
La endorfina que provoca mi huida
es paradigma del amor de mi vida