Como gotas de rocío
deslizan los anhelos
sobre tu ceño fruncido,
y se evaporan con la alborada
de un sol de verano.

Cada cosecha conmueve la incertidumbre
con aires de un viento lejano.
Las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido,
drenando sombras inertes
en tus maizales rezagados
y frutales menguados.
Donde la tierra fértil por tradición,
ansía los afanes que se le han ido.