Del sentimiento que nos fue quemando
me recuerdas las luces que se han ido,
a nuestro amor que feneció dolido
alas de soledad le fuiste dando.
Las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido:
la noche reflejada en tu vestido,
aquel espejo, la emoción, el llanto.
Y otra vez transida de mí te acercas
deseando por algo la ternura,
será que no cerramos bien la puerta,
que el olvido detuvo la amargura
que apareció una esperanza abierta
o dejamos intacta la locura.