Esclavas de sus frágiles cimientos,
en manos del reloj decontruidas,
emergen como pálidos
pájaros armados de pasado,
estrías en el tiempo lozano de las uvas
que vuelven a estallar ante los ojos
con su decadente exuberancia,
negándose otra última vez
a perpetrar su condena de abandono.
Las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido.