Y me enamoré,
como lo hace la flor
del lienzo en blanco.
Como la luna llena
del tranquilo mar.

A sabiendas que me despreciaría.
A sabiendas de que nunca
sería parte de ella.

Y ahora en desamor me ahogo,
pero henchido mi corazón y orgulloso,
sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo.