Quién pudiera amarte como yo te amo
y abrazar hasta tu sombra locamente.
Quién pudiera acariciarte sin tenerte
y besar la silueta de tus tiernas manos.
Solo yo, quien te contempla a diario
con los ojos extasiados de mi mente.
Sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo.
Es que más y más me estoy enamorando;
me estoy ilusionando, no más con verte.
Ya no me esquiven tus ojos relucientes
ni me nieguen un adiós tus dulces labios.
Solo déjame, por favor, seguirte amando
en mi loca ilusión; aunque sea en mi mente.