La locura se enraiza a mi cuerpo
cubriendo con manto amargo mi piel.
Siento el grito sordo de mis adentros
y la fría angustia no deja de crecer.
Sé que de amor me lleno dulcemente,
y en voz a borbotones me derramo.
Sin embargo, a mi nadie me entiende.
Pero cómo podría pretenderlo
si ni tan siquiera tú puedes verlo?
Este amor quema como cristales en mis venas
que brotan de mis ojos reflejando mi pena.