En quince meses marcharon como hormigas las bocas cubiertas,
solo los ojos mostraban las emociones,
el pan era aún más ausente para las periferias
y la idea de abrazar se hizo más remota,
el miedo se hizo ola de todos los párpados.
Sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo
cuando renaces con tus pies saltando al compás de un caballito invisible,
tomando mi mano para guiar tu camino,
rodeando de sentido los objetos que mirabas,
prendiendo la luz de todas mis velas
y pausando el tiempo para decir te amo.