¡Qué fácil has venido

a mi voz, y en qué instante!

ante un amor fingido,

como un buen comediante.

 

Me hice ver un tipazo:

galante y bien vestido.

Y un poema en retazo

me hizo tu preferido.

 

Por ese gusto darme

no estoy arrepentido.

De alguien tan agradable:

¡Pude hasta enamorarme!

¡Y amor?, es indudable

que también lo he sentido.