Alma escondida en las fauces del destino
Insólito reclamo de la vida
Es acaso tan grande la herida
Que la noche te ha tomado cautivo
No esperes desafíos, todo se ha cumplido
Cautiva de tus ojos, tan dócil agonía,
Consorte mío, lejos de mi lecho
Sé que de amor me lleno dulcemente,
Y en voz a borbotones me derramo
Pierdo en la congoja de mis letanías
Promesas de miel en una lenta caricia
Memorias latentes en este claro de luna.