No sé si hacen justicia mis palabras
al dulce torbellino de mis sueños,
que auguran realidad imaginaria
en un baile de puros sentimientos.

Mas, tenga al mundo en contra eternamente,
con la frente bien alta yo proclamo:
«sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo».

No encuentro el horizonte en mi destino,
mas, voz y amor conforman mi equipaje,
por ello no enmudezco en el camino
y afronto con valor este viaje.