En la lejana hora en que te quise
cuando los trinos del bosque ya callaban
rememoro la pasión, el encuentro en el ocaso,
el vino, tus labios, los anocheceres,
y se instala mi congoja en tu regazo.
Evocando el recuerdo del encuentro
sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo;
porque ese mundo de ilusiones reverdece
cuando vuelvo a repetirte que te amo.