Con nuestra amistad volvimos,
los días demasiado cortos,
eran tiernos breves momentos,
digna promisión para querernos.

La compañía ingenua y sincera,
resultó bendición para ambos,
encontré anunciada tu sonrisa,
evocada virtual de los campos.

Aprendí no fuimos indiferentes,
cuando levitaron los corazones,
“sé que de amor me lleno dulcemente,
y en voz a borbotones me derramo”.