Sé que mis costillas
se vuelven esquirlas de ayer
arañando mis pulmones, arañándome
¿estás ahí? Creo que no te veo.

Sé que es de día y de noche,
esto no es un sombrero,
ni un barco que se hunde y
sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo.