Arranca de mí, mujer,
el verso más hermoso;
grita mi nombre y
yo sabré que eres tú quien llama.
Sé que de amor me lleno dulcemente,
y en voz a borbotones me derramo.
A oscuras aguardaremos como náufragos
y nuestra piel serán palabras
y besos y deseo y carne cálida;
miraremos el mar quebrarse
en olas de púrpura cintura
y viento absorto
sobre nuestros pies de barro.