Las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido.
Llegaste con las horas claras
y te arreglaste sin prisas
a mis raíces de agua.
Así rompí el silencio de tus manos
y después de ti
todas las mañanas son ciprés.
Pero ese tiempo de estrellas
nadie nos llevará.
Te busqué y ahí estabas
pues que en todos los desiertos
encuentro tu imagen
y esto siempre es urgente.