Las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido,
mientras la vida continua girando
como si aún no te hubieras ido.

El camino de baldosas amarillas
me hace buscar mi corazón demolido,
el destino pasó a nuestro lado de puntillas
y cambió el futuro por un grito.

Sabe la noche de tu ausencia infinita
y de la partitura de mis desvelos proscritos,
mis días vagan en una aciaga deriva
por una realidad en la que no existo.