Perdona mi imprudencia y tal vez mi inherente incoherencia, pero tenía que aclararte.
tu recuerdo insistió en inquietar mis noches en vela y tu inmeritoria ausencia insistió en mi olvido.
La melancolía de estas mustias letras que divagan en el jardín del ayer me hicieron cortar el lienzo que había preparado para las lascivas noches que nos faltaban por tener; Me hicieron pensar en la razón de este desenlace tan pesaroso, Me susurraron lo que decía Jose Garcia Nieto,
“las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido.”
Intenté atribuirme tu lejanía: Tal vez mi presurosa intransigencia te había empujado a los brazos de ella, tal vez mis constantes contradicciones al amor que te profesaba junto con mi irrisoria forma de quererte te hicieron tomar aquella decisión. La sola idea me sofocó el espíritu.
Pero luego de un tiempo, en un estado de infrecuente cordura vislumbré que tu amor no fue cuantioso, ni verídico, ni mucho menos perpetuo y sin darme cuenta alguien llegó a mi vida y me quito la incertidumbre que me dabas, y sin darme cuenta te dejé de querer.
En poco tiempo también los versos que tejí para ti serán parte de una fugaz historia, serás parte de un cajón arrumado entre recuerdos. Serás lo que quisiste ser.