Sé que el blanco sueño nochero,
en olvido divaga en la mañana,
y lo prohibido lo guardaré entre mis sábanas.

Mira mi ser endeble.
A ti, silueta deseable,
te poseo solo en las noches,
como una cenicienta
que confunde pan con vino.

¡Vibra corazón herido!
¡acarrearme al limbo!
sé que de amor me lleno dulcemente,
y en voz a borbotones me derramo.