Busco tu abrazo
en la cerradura de las horas
en esta ciudad del llanto.
Los rosales de la fronteras entre la aurora y la mañana
me cobraron peaje
sí, supiste lastimar,
esa es tu Condena.
Las cosas que ahora sigues recordando flotan sobre las aguas del olvido
como una enorme balsa
repleta de sentimientos certeros