Cada vez que te miro parece eternamente,
se quiebra hasta el silencio,
se me desata el alma,
se me rompe la calma.
El corazón ya esclavo
de aquello que tú quieras,
se rinde, se atempera, se evapora, florece.

Cada vez que te miro parece eternamente,
sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo,
debe de ser la muerte,
todo daría ahora por tenerte.