Lejos quedan ya
las miradas esquivas,
aquel instante.

Las caricias que nunca se dieron
ni confortaron ni padecieron.

Se me fue la calma en tus suspiros,
sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo.

No pretendas que me mantenga erguida
mientras a escondidas te reclamo.