Fuiste amor, sí, exististe.
Existiendo solo como espejismo glorioso, engañoso manjar.
Luces, mieles, pétalos, todo ello falsa realidad.
Yace hoy, sin reposo, mi pesar.
Lucho por olvidarte,
decapitando tu existencia.
Mientras,
las cosas que ahora sigues recordando flotan sobre las aguas del olvido.
Padezco así mi marchito amor, grabado a lamentos en mis carnes, agriadas por tu traición.