A tu lado mi fiel compañera,
entre vidrios rotos y canción,
aprendí a escuchar tu voz.

Un ángel me advirtió
acerca de tu frágil cordura,
víctima del vino y el tedio.

sé que de amor me lleno dulcemente,
y en voz a borbotones me derramo,
como un paisaje que termina
sin soñarse haber empezado;
más rápido, más alto, más fuerte,
hasta quedarnos enterrados.