Esparcir, tras las cenizas
un fuego cobarde que solo arde.
Dibujar en un corazón de tiza
las iniciales de los amantes culpables.

Las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido.
El viento las arrastra navegando
hacia un mar de dudas incomprendido.

Y allí yacerán las huellas
mojadas, de lo que un día fuimos.
En el lugar donde una estrella
combustiona todo lo que nos quisimos.