Todo mi cuerpo buscaba tus manos
y en sombra me volvía tristemente.

Entusiasmada de ojos mundanos
«sé que de amor me lleno dulcemente,
y en voz a borbotones me derramo».

Diste aire al fuego al pronunciarme libremente
y hoy en viento convertida…
revolucionaré tu pelo,
revolucionaré tu vida.
Me convertiré en tu deshielo.