Besos y más besos,
cubriendo centímetros y centímetros de piel,
como hace el viento sobre el campo,
sin importarle las distancias ni las jornadas,
porque de tan placentero que es,
liviano se le hace el esfuerzo,
al mismo tiempo que eterno el gozo.
Sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo,
cuando de ti disfruto apenas un día,
porque al otro me tienes en sequía.
¡Vaya situación!
¡A esto se le llama contradicción!