Sé que de amor me lleno dulcemente,
y en voz a borbotones me derramo,
convertido en un río hecho de palabras,
que quiere poblar de humedad el silencio.

Espero morir en el mar hecho un eco,
donde resuene mi voz como lluvia,
como una fresca cortina lúbrica
entregada al azar de este amor que me recorre.