Tiene la memoria un silencio absoluto;
las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido.
Pero tiene el silencio un estar infinito
que sabe de pasados y presentes.
Sabe, de una luz antigua
hacer atardeceres
que puedan sobrevolar a las palabras
y sabe difuminar una mirada
igual que un aprendiz de dibujante.
Por eso, cuando mi olvido llegue,
quedará en mi silencio tu recuerdo
y flotarán sobre las aguas
suaves luces de atardeceres.