Cuando te acercas con sigilo por la espalda
y me rodeas con firmeza con tus brazos
sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo.
Allende la piel el mundo se detiene
y sólo el latido de la sangre reverbera
como el agua naciendo de una fuente
como el golpe del cincel sobre la piedra.
Quema así mi carne ardientemente
en la hoguera que es la urgencia de tenerte.