Las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido.
La noche que se eleva despuntando
acolcha los dolores compungidos.

El tiempo en los cerezos que se enturbian
-de pura soledad irrevocable-
te lleva a los inviernos que perturban
con su desorden de nostalgia amable.

Mañana se dibuja un campo roto
en los acantilados más robustos,
los mismos que desnudan lo no cuerdo

en tu silencio que después anoto.
La vida ya se sabe que es de asuntos,
de puro olvido, sueños y recuerdos.