Se marcharon los momentos que no escribí,
y aunque “sé que de amor me lleno dulcemente”
cada día olvido parte de los versos
del poema inacabado que fue vivir,
“y en voz a borbotones me derramo”,
dejando el vacío en mi mirada perdida,
al ritmo que se secan en el tintero mis recuerdos,
ya la pluma no escribe mis anhelos,
ni lo que las arrugas dicen por mí.

Hoy lloras porque no te recuerdo,
yo lo hago porque no sé quién eres.