Las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido.
Maldita cabezota, tu capricho
se enreda en mis neuronas todo el rato.

Todo lo nuevo se olvida volando,
pero lo pretérito sigue vivo.
Desaparece lo que hoy has comido,
pero el niño está vivo y coleando.

En posición fetal Auguste se apaga,
llamando a su marido y a su hija,
gritos y descuidos entre las mantas.

Alois Alzheimer la encontró sin vida
aquella mañana tras la nevada,
la trajo de su olvido a nuestros días.