A veces siento
que el recuerdo no es más que una carga.
Una carga que pesa en tu espalda agotada y curvada,
impidiéndote mirar de frente.

Quieres olvidar para poder avanzar,
quieres empezar a valorar.
Pero tu mente no descarga.
Tu mente no puede dejar atrás.

Las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido
pero nunca se hundirán
si las piedras las llevas tú
y no las dejas ir.