Con el alma de heridas abierta;
amores de fracaso en fracaso,
personas que vienen y van, de paso,
¿para qué abrir de nuevo esta puerta?

Descreído, la esperanza desierta
sin aurora ni horizonte; el ocaso.
Reciente vida que escruto y repaso;
contradicciones de lealtad incierta.

Y ahora esta nota, junto a un ramo:
«Sé que de amor me lleno dulcemente,
y en voz a borbotones me derramo.

Hoy sí; tus versos de ayer, en torrente,
calan el alma y he aquí mi reclamo:
un sí, tuyo; desesperadamente».