Abandonados fueron esos besos
al fondo de una copa de vino,
rozan los labios el cristal fino;
tragos amargos que quedaron presos.

Lacrados en las grietas de los huesos,
como letras a su fiel pergamino,
yacen los abrazos de fino lino;
en su lecho permanecen ilesos.

Mas al precipicio ya han caído
palabras que huyeron, acabando
bajo el manto de un cielo tupido.

Las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido,
en calma, su destino aguardando.