Mira que bello el día, tan cálido, tan tierno ¿Sientes? Con cada paso que das, puedes sentir un abrazo perpetuo.

La plaza esta transparente, inocente, infantil y risueña, los rayos del tierno sol se abren paso atreves de los sabios moradores, dotando de celestiales a los transeúntes que son alcanzados por ellos.

¿Puedes sentirlo? Cada paso que das, te hace soñar entre las nubes ¡Mira! Hay una niña intentando alcanzar las florecillas que están sobre los coloridos arcos.

No pierde las esperanzas de tenerla entre sus manos.

Un rayo de sol ilumina su cabellera, iluminando su inmortal espíritu infantil.

¡Que no se pierda la infancia! Recuerda esa dulce facultad humana, que alguna vez tuviste entre tus brazos.

¡Que no se pierda la esperanza! Sigue soñando como el niño inocente que desea tener una flor entre sus manos.

¿Puedes sentirlo? Con cada respiración puedes oler el dulce aroma del color verde.

Arrúllate entre sus verso, siente el amor del diáfano paisaje

porque así como dijera el eterno poeta de Oviedo, hoy;

«sé que de amor me lleno dulcemente, y en voz a borbotones me derramo»

¡Qué hermosa tonada versan los querubines inertes posados al pie de las fuentes!