Las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido
y huirán como pájaros del nido
a medida que vayas avanzando.
En el atardecer de la existencia
las piedras superadas del camino
habrán formado el muro del destino
que separa el cuerpo de la esencia.
De los rincones de la lejanía
retornarán fugaces pensamientos,
y entenderás, viendo pasar tu vida,
allí frente al resplandeciente lienzo,
que el cercano final que se aproxima
es el trance de un nuevo comienzo.