Claro que me importa el mar,
y el color oscuro de mi huella
sobre la arena mojada.
Claro que puedo oler el verano
en las terrazas de los paseos,
cuando miro los ojos de la gente.
Y claro que me da pánico nadar
mar adentro,
pero me invade una extraña sensación de
libertad
cuando estoy lejos de tí.

Claro que te aprecio,
pero las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido.