¡Qué fácil has venido

a mi voz, y en qué instante!

en el mejor, sabes que no ha sido,

pues por saber, nunca he sabido,

porqué dijiste adiós y te marchaste

sin llegar a conocerme, te alejaste,

fuiste el mejor de los sueños que he tenido,

convertida en pesadilla, tan hiriente,

eras sueño, estando despierto, o dormido,

de mi corazón nunca has salido,

eras la frescura en mi poesía recurrente,

ahora eres un recuerdo permanente.

Qué fácil tu nombre a mi boca ha venido,

susurrándole mi voz, en un instante.