Por todos los poros de mi piel,
en la punta de mis dedos
desde que, deslumbrante, volviste a aparecer
confiscaste todo mi cielo.

Inamoldable, impostando a tu ángel,
almohado de noche con mi mano tu pelo,
apoyo mi frente en la tuya de miel
y, en nuestro tácito silencio, confronto mi destierro.

Te encuentro en todo lo que me rodea
tu presencia inunda mi corazón acotado,
sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo,
nada ni nadie se adapta a tu molde
has moldeado todo lo que abarco.