Atrás quedan los años sepultados,
cuando el zapato se limpiaba
con sangre y hambre.
El miedo borró las palabras
entre cárceles y balas.
El silencio sembró la tierra
con lágrimas de cebolla y nombres enterrados.

Las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido,
mientras los infames maltratan nuestra memoria
protegiendo sus linajes, que con las manos de cal,
arañan la trinchera infinita
de nuestra lóbrega historia.