Soy torrente de agua acaudalada
sumergido en tu delicada alma,
de donde emana con intensa calma,
un instante de luz embelesada.

Pero esa luz en éxtasis brillada,
en el tiempo fluctúa y se encalma,
se va oscureciendo y desalma
hasta quedarse lánguida y cegada.

Ve el presente en la fina piel sentido;
las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido.

Y en el ocaso, el tiempo indefinido,
seguirá con desidia navegando
un poco de lo que hemos vivido.